En fisioterapia utilizamos la luz infrarroja para preparar la zona a tratar incidiendo directamente sobre ella.

Esta luz, proyecta un calor que ayuda a la vasodilatación y por lo tanto aumenta la circulación sanguínea con el fin de conseguir una relajación muscular y efecto sedante. Para conseguir esta relajación es importante además, que el paciente permanezca en una posición cómoda y en reposo.

La luz infrarroja penetra en las diferentes capas de la piel llegando a una profundidad que resulta efectiva para aliviar dolores. Además, al realizar una dilatación de los poros, la absorción de las cremas y tratamientos antiinflamatorios penetra mejor y el tratamiento actúa con mayor rapidez.

Este tratamiento está indicado para tratar:

  • Contracturas
  • Artrosis
  • Artritis reumatoide
  • Lumbalgias
  • Espasmos musculares, etc

La utilización o uso de la luz infrarroja a nivel general carece de contraindicaciones, pero si recomendamos que estos tratamientos sean realizados por profesionales, con el fin de evitar sobreexposición que podrían causar quemaduras en la piel.

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