Aplicaremos frío o calor dependiendo de la lesión que se trate y de algunos otros factores que debemos tener en cuenta. ¿es una lesión reciente o ya la padeces hace unos días?

Normalmente decimos que si el dolor es reciente, lo recomendable es aplicar frío, esta técnica llamada crioterapia ayuda a contraer los vasos sanguíneos, baja la temperatura local y por lo tanto reduce la inflamación consiguiendo un alivio del dolor.

Por el contrario, si llevas con un dolor desde hace varios días (al menos deben haber pasado 48 horas tras la lesión) deberemos aplicar calor o termoterapia para conseguir una dilatación de los vasos sanguíneos y así facilitar la circulación. Al aplicar calor aumentamos la elasticidad del tejido y ayuda a recuperar movilidad muscular y articular.

En cualquier caso, tanto si aplicas calor o frío recomendamos aplicarlo sobre un paño de algodón para evitar el contacto directo con la piel y así evitar quemaduras.

Te facilitamos un esquema rápido donde puedes tener en cuenta los distintos puntos a la hora de tener dudas, y si necesitas más información, contacta con nosotros.